Estar en la Copa, todo un regalo.

Hay un montón de formas de conocer gente con aficiones parecidas a las tuyas, pero experiencias únicas de las que acabas llevándote un montón de amigos… pocas.

Mi relación con el baloncesto siempre ha sido como aficionada (en el colegio me obligaban a jugar y quedó demostrado que no era lo mío), así que… ¿por qué no formar parte de algo tan interesante como es la Copa del Rey?, y más aún cuando se iba a celebrar en nuestra ciudad, Las Palmas de Gran Canaria.

Entre risas y bromas en la oficina es como nos lo planteamos unos amigos, y sin pensarlo dos veces ya estábamos rellenando el formulario y enviándolo con mucha, muchísima ilusión, ¿y si nos cogían?

Llegó el momento de las entrevistas y como es normal, tocaba comentarlo entre nosotros y el cúmulo de nervios por el qué preguntarán, qué decir, y mil cosas (dragones que te imaginas y que en sí no existen). Después… la espera por el mail, mensaje o llamada que parece no llegar, pero llega y con ella un subidón de alegría, un ataque de risa y saltos en la calle.

Desde ese momento miras el calendario de otra manera deseando que los días pasen de dos en dos. Las semanas vuelan y la más que esperada cita ya está ahí. Y en el pabellón, que algunos tan bien conocemos, se llena de un gran número de personas de todo el país con la misma ilusión que tú, gente a la que ya conoces de clase, del trabajo o de otras actividades, y si no les conoces, ¿a qué esperas para presentarte?

Primera actividad, la charla a los voluntarios y entrenamiento abierto al público del granca, al día siguiente los asignados en la Fan Zone comenzábamos tareas, y en plena playa controlábamos el acceso a la propia zona, informábamos y jugábamos con los niños en las pistas al ritmo de la música.

Por desgracia el tiempo no acompañó mucho y para proteger las canchas de la lluvia había que cubrirlas con unas lonas. Nuestro grupo tuvo la suerte o desgracia de especializarnos en extenderla y plegarla, a día de hoy algunos seguimos con bromas acerca de ello. Tras problemas con la subida de la marea se clausuró nuestra zona de trabajo y se nos reubicó en la Minicopa, donde también nos lo pasamos genial.

Sin duda es una experiencia que no olvidaré, que disfruté como una niña pequeña y que estaba dispuesta a revivir este año, así en cuanto se abrió el plazo de inscripción ahí estaba rellenando el formulario de nuevo, y repitiendo todos los pasos dados el año anterior.
Despertar el día de Navidad y tener un correo en el que te comunica que vuelves a estar seleccionada es uno de los mejores regalos que he podido recibir este año. Sin embargo, a los Reyes Magos les debió parecer gracioso que recibiese otro igual de importante pero incompatible, un contrato de trabajo.
Espero que mi plaza sea el regalo navideño para otro/a entusiasta del baloncesto, que le haya hecho la misma ilusión que me hizo a mí y que lo disfrute un montón. Por mi parte, animar a los que este año se pegarán el curro para que todo salga a pedir de boca y un abrazo enorme, porque en la copa no conoces gente, !haces grandes amigos¡
Nos vemos pronto.

Henar Q. H. – Gran Canarian

2016-11-11T00:00:32+00:00 14-01-2016|