La Copa: días de sonrisas

Debo admitir que cuando el equipo de voluntarios se puso en contacto conmigo pedirme que escribiese unas líneas, dudé por instante si sería capaz de estar a la altura tanto de los compañeros que lo habían hecho antes como de ti, que me estás leyendo ahora. Para mí es una responsabilidad y a la vez me siento afortunada de tener un huequecito en este blog, por lo que voy a escribir con el corazón, desde las emociones y los sentimientos vividos, que es la mejor forma que conozco de no fallar.

Reconozco que siempre he tenido vocación de voluntaria. Desde pequeña me gustaba colaborar y ayudar en todos los eventos que se organizaban en el colegio o en mi barrio, desde un concurso de repostería hasta un 3×3 de baloncesto. Ya una vez en la Universidad surgieron nuevas ocasiones de aportar un granito de arena en actividades relacionadas con mis estudios y fue a finales de 2015 cuando se me brindó la oportunidad de formar parte de esta bonita familia de voluntarios ACB.

Ilusión, emoción, incertidumbre, inquietud, nervios, ganas… son algunas de las palabras que describen mi estado antes de la Supercopa de Málaga 2015. Mi “primera vez” no sólo con voluntarios ACB sino en un evento de tal magnitud. El equipo Granada metió las maletas en el coche y fue rumbo a Málaga a cargarlas de nuevas experiencias. Después de cuatro intensos días vividos me costaba cerrar la mía y es que la Supercopa había superado mis expectativas con creces. No sólo me había aportado momentos inolvidables sino también muchos aprendizajes, grandes personas conocidas, amigos de chupipandi que perdurarán en el tiempo, “jefes” con corazón y alma por encima de todo… y es que ser voluntario es más que una forma de altruismo, de dar sin pedir nada a cambio, ser voluntario, para quien se identifica y respeta esta palabra, es sinónimo de esfuerzo, trabajo, compromiso, responsabilidad, compañerismo, equipo, unión, emoción, alegría, sonrisa, felicidad… o al menos así es como yo lo entiendo.

Dicen que quien prueba repite y como no podía ser de otra forma, el 22 de noviembre de ese mismo año estaba sentada frente al ordenador para ser entrevistada por Arantxa con los mismos nervios e ilusión que la primera vez. El 25 de Diciembre el gran Santa Claus me dio la noticia de que voluntarios ACB quería contar conmigo para la Copa y el 16 de febrero de 2016 estaba montada en una furgoneta con 4 frikis más del baloncesto camino de A Coruña. Al llegar, reencuentros, recuerdos, abrazos, risas y emociones. Largos y cansados viajes que se olvidaron al pisar el Coliseum y ver las caras de los compañeros, los nuevos y los antiguos.

Tras conocer al grupo de competición, era momento de ponerse las pilas y empezar a currar. Seis días de mucho correr y recorrer, subir y bajar, cargar y descargar, abrir y cerrar puertas… pero, sobre todo, seis días de mucho reír y disfrutar. Gracias!

No hice nada que no hubiera hecho en cualquiera de los proyectos en los que me involucro en mi vida. Los que me conocen saben que siempre doy lo mejor de mí en todo lo que hago. Pero es muy bonito que te reconozcan el trabajo realizado y te dediquen palabras como “sonrisa que ilumina, energía positiva, entrega…”. Ya me sentía privilegiada al formar parte de voluntarios ACB pero reconozco que ser la primera MVP me hace sentir más afortunada aun. Gracias a los que habéis considerado que merecía este premio!

Admito que fue toda una sorpresa cuando dijeron mi nombre y me emocioné escuchando los aplausos y sintiendo el cariño de todos los compañeros, los de gris y los de azul. Para mí, ser MVP de voluntarios ACB es un honor y, al mismo tiempo, una responsabilidad ya que fui elegida entre un gran grupo de fantásticos voluntarios, cada uno de ellos con algo que les hace especial.

En definitiva, sin duda la Copa del Rey ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, no sólo por la cantidad de buena gente que he conocido y de momentos vividos, sino también por los aprendizajes y el enriquecimiento personal que me he llevado. Gracias a tod@s los que habéis formato parte de ella!

Para despedirme me gustaría dejaros una frase de un escritor estadounidense con la que me siento muy identificada: el día más malgastado, es uno sin sonrisas (Edward Estlin Cummings)    

Milkana Borges, Granada, Junio de 2016

2016-11-10T22:10:39+00:00 09-06-2016|
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