Ser Voluntario como forma de vida

“Voluntario”. Una palabra que nosotros vemos escrita a menudo en camisetas, petos, acreditaciones o en carteles en un pabellón. Una palabra cargada de significado, trabajo, esfuerzo y sobre todo emociones. Pero ser voluntario va más allá de todo eso ya que, además, es algo que te premia con experiencias únicas, amistades que desafían kilómetros entre ciudades de toda España y recuerdos, muchísimos recuerdos de momentos inolvidables.

Para nosotros, toda esta gran aventura de ser voluntarios se remonta al CID, fortín del Granca y cancha especial donde las haya. El destino hizo que coincidiéramos hace ya tres temporadas en esa pista, con una camiseta naranja fosforito y con muchas muchas ganas de ayudar a nuestro equipo, el CB Gran Canaria. Ese fue el punto de partida de esta “bendita locura”. Pudimos vivir en primera persona, el dejar nuestra cancha de siempre y pasar a un gran pabellón, como el de los grandes equipos, de esos que solo podíamos ver por la TV. Fue triste dejar atrás el lugar donde nos habíamos enamorado de nuestro deporte y de nuestra afición, pero gracias a ello tuvimos la oportunidad de acoger en nuestra isla una fase de grupos del Mundial Spain 2014, además de poder ver a las selecciones de USA y España en sus partidos de preparación. Y por supuesto, formando parte del equipo de voluntarios. Y todo esto no había hecho más que empezar.

Apenas pasados unos meses del Mundial y con la suerte que se celebraba en Gran Canaria, se abría el plazo para la inscripción de los voluntarios para la Copa del Rey 2015 y en nosotros no cabía ninguna duda: Queríamos estar en esa Copa. Y así fue. Después de los mails, entrevistas y muchos nervios, nos llegaba el mejor regalo de Reyes, un correo que nos decía: “ya eres Voluntario de la Copa del Rey Gran Canaria 2015!” ¡Que alegría! Esas semanas que nos separaron de comenzar con el evento estuvieron marcadas por los miles y miles de WhatsApp de los grupos, especulaciones sobre que nos tocaría hacer en cada uno de nuestros puestos y por la alegría de ver que muchos de nuestros amigos y compañeros compartirían la experiencia con nosotros. Finalmente, la Copa 2015 llegó y se marchó, una semana que dio para mucho y para muy poco, ya que las nuevas amistades forjadas requerían que pasáramos más tiempo juntos. Esa fue la semilla de la Copa 2016, ya que en la pista del GCA ya se escuchaba por todos lados la frase de: Nos vemos en A Coruña.

Y así fue. Un año después y pasando por el mismo proceso de mails, entrevistas y demás, repetimos como voluntarios ACB. Pero esta vez fue diferente, nos tocaba viajar a nosotros, lo que conllevó horas de charla para cuadrar vuelos, hotel, residencia y transporte. Pero no nos importó. La Copa 2016 no decepcionó: rencuentros muy esperados, toda esa gente nueva que pudimos conocer, noches de charla en la resi en las que dormir no era una prioridad y poder ver a nuestro equipo disputar la final por primera vez en su historia. Fue una Copa de frio, lluvia y horas de viaje, pero también fue la Copa de las emociones, las sorpresas y la satisfacción del trabajo bien hecho por esta gran familia de voluntarios.

Cabe decir, que uno de nosotros tuvo la oportunidad de vivir la Supercopa de Málaga 2015 en primera persona, otra experiencia sin igual. Menos días que una Copa, pero con la misma intensidad y quizás con más horas en lo que a trabajo se respecta. Aun así, no tengo una palabra mala que decir de esos días pasados en compañía de mis compañeros, grandes voluntarios y mejores personas.

Pero la aventura no acaba ahí. Con la mente puesta en la Supercopa 2016 y la Copa 2017, matamos el “mono” de voluntariado continuando con nuestras labores en nuestro club y que, como no solo vivimos del Granca, aunque más de uno piense que sí, también dedicamos tiempo a otros eventos como diversas carreras populares, campeonatos de Balonmano Playa, FreeStyle de motos, torneos de Futbol Playa y todo lo que se nos ponga por delante.

No podemos dejar pasar la ocasión y no dar las gracias a todos los voluntarios que han formado parte de la familia ACB. Amigos, compañeros, a todos esos que no hemos tenido el placer de conocer más en profundidad: ¡¡MILLONES DE GRACIAS!! Imposible olvidarse de “los jefes”: esas personitas increíbles que se dan en cuerpo y alma para que todos y cada uno de los voluntarios estemos lo mejor posible, no nos falte de nada y que todo salga perfecto, ¡y lo consiguen! Ellos son los que menos duermen y más trabajan, los que se comen los marrones de los voluntarios (y de lo que no son voluntarios, en ocasiones también) y los que hacen que toda esta maquinaria trabaje a la perfección. Sin ustedes, este sueño no sería posible.

Para acabar, decir solo una cosa más: Ser voluntario no tiene nada que ver con llevarte a casa una camiseta y unas zapatillas nuevas después del evento, de sacarte una foto con tu jugador favorito o ver los partidos, sino todo lo contrario. Ser voluntario es más que un hobbie, una forma de ayudar a nuestro equipo, de vivir eventos desde dentro o de hacer amigos. Ser voluntarios es, simplemente, una forma de vida.

Ale Barbeito y Nando Hernández. Las Palmas de Gran Canaria, Abril 2016.

2016-11-10T22:35:32+00:00 29-04-2016|